Tuve un sueño y no se cumplió: a veces trabajar duro no sirve pero sigue

Tuve un sueño y no se cumplió: a veces trabajar duro no sirve pero sigue

Estamos en una época en la que se dice que trabajar duro genera recompensas como lograr alcanzar un sueño, predominando la sensación de recompensa si te esfuerzas, pero a veces esa recompensa no llega y no deberías culparte.

Muchas veces no es el momento, o bien no tenemos la preparación suficiente aunque pensemos que sí, o quizás sí la tenemos pero no contamos con los contactos adecuados… En cualquier caso, aunque lo hayas dado todo, si no lo has conseguido no te sientas mal.

Te esfuerzas, peleas, te caes, te levantas… pero el trabajar duro solo se queda en un período de tiempo -más o menos extenso, da igual- en el que lo has dado todo sin obtener los resultados que te hubieran gustado, y no pasa nada: no tienes la culpa de no lograr ese sueño por el que peleabas, así que aprende del trayecto y continúa tu camino sin estancarte.

BSO para leer «Tuve un sueño y no se cumplió: a veces trabajar duro no sirve pero sigue luchando»

«Bad» de U2 por la connotación de adicción y fuerza de voluntad. La letra, según el vocalista Bono, estaba dedicada a una persona especial enganchada a la heroína, pero finalmente terminó comentando que también era para él porque la adicción puede ser a muchas cosas, no solo a la droga.

Aplicando ese enfoque a la búsqueda y consecución de objetivos a alcanzar, si no se cumplen es difícil cambiar de dirección porque hay un enganche real a cumplir sueños, objetivos… y una dificultad importante a la hora de replantearse las cosas, pero a veces hay que ser fuerte, aceptar realidades y reenfocar aunque la vida sea compleja.

Puedes leer el texto y escuchar después la canción, o bien dar ahora al play y comenzar la lectura. En cualquier caso no olvides disfrutar de la pieza sugerida para maridar la lectura porque enfatiza el mensaje:

La sociedad genera sentimiento de culpa si al trabajar duro no obtienes resultados

Efectivamente parece que si no consigues tu objetivo es que algo hiciste mal, o al menos es así como se encarga la sociedad de que lo percibas: ese fracaso es culpa tuya porque no te esforzaste lo suficiente, no sacrificaste más, etc.

Pero cuando lo has dado todo, y aún así trabajar duro no ha generado cumplir el objetivo o lograr alcanzar ese sueño que tenías, el fracaso debe quedarse a un lado o te acabará engullendo en el lodo de la culpabilidad inoculada. Yo misma he pasado por ese proceso horrible de incluso dudar de mí misma y de mi valía, de autoculparme de manera desmesurada por no haber alcanzado objetivos en el tiempo marcado creyendo que no trabajé lo suficientemente duro, pero las cosas no funcionan así y es tan simple como ver alrededor perfiles avanzando porque van de la mano de alguien mientras tú caminas sol@ y sin atajos. He hablado mucho de la importancia de no coger atajos en entrevistas, charlas, o en mi vida diaria con mi gente, aunque la tentación siempre está ahí.

¿Y qué hacer si no lograste objetivos?: aprende de lo vivido, analiza con perspectiva y da un giro para evitar repetir situaciones. Sin duda no hay mayor aprendizaje que el que se obtiene de los fracasos o de no alcanzar objetivos en el tiempo establecido. Lo importante es observar con perspectiva y no quedarse estancad@ en lo que pudo ser y no fue.

En los momentos más difíciles reconocerás quiénes te quieren bien

He vivido momentos muy duros a lo largo de mi vida buscando cumplir sueños, y hay dos premisas importantes que siempre se han mantenido:

  1. Satélites alrededor cuando las cosas iban bien que te abandonan cuando no perciben qué sacar de ti.
  2. Gente apoyando incondicionalmente, con sorpresas a veces por cariño encontrado que no esperabas y que te da la vida en los momentos más oscuros.

Desde luego peco de ser positiva, con visión idealista y soñadora, un cóctel explosivo que enmascara cómo funcionan verdaderamente muchos ámbitos en nuestra sociedad, así que en momentos de crisis profesionales, personales, familiares, etc. me ha costado afrontar la cruda realidad: la gente funciona por el interés en un alto procentaje, y ahí es donde conocerás verdaderamente de qué pelaje es cada persona a tu alrededor. Guardarás en un rincón las decepciones, y te alimentarás del calor de quienes te ayudan sin buscar nada a cambio porque su energía es la que vale la pena para salir del hoyo.

Algunos chascos en los últimos tiempos y bonitos descubrimientos inesperados han generado en mí rescatar la lectura de «El océano profesional: ¿tú qué eres, tiburón o pez?«, y te recomiendo leerlo o repasarlo. En esa lectura hay una jerarquía establecida que impera en la actualidad y que poco se habla de ello porque no conviene, ya que el bienquedismo nos inunda (pincha sobre la palabra «bienquedismo» y llegas hasta otro fideo de opinión que ofrecí hace tiempo pero que sigue vigente).

Trabajar duro a pesar de los pesares para quienes creen en lo que hacen

Este texto es un puñetazo en la mesa llena de rabia por ver personas apasionadas y muy válidas abandonando aquello por lo que creían tras ser desbancadas por un sistema que sigue siendo casposo, con enchufismos y satélites buscando ser enchufad@s… Un sistema donde el tráfico de influencias está blanqueado y naturalizado cuanto más arriba mires. Pero no se habla casi de ello por miedos a represalias o porque quienes viven bajo un látigo tienen interiorizado que «los trapos sucios se lavan en casa». Sí, se lavan en casa porque la discreción es importante y por conveniencia de quienes inoculan esa idea, pero a veces escurrir esos trapos abiertamente no implica a nadie y sí ayuda a comprender mejor realidades.

Lograr algo por ti mism@ es tan complejo en según qué ámbitos profesionales que desmoraliza y genera tirar la toalla, pero mucha gente abandona una idea y regresa más adelante con algo mucho más potente porque lo que les mueve es único y esa es la clave: encontrar lo que te mueve para levantarte una y mil veces tras cada caída.

Y es que trabajar duro va en el ADN de quienes aman lo que hacen, y pueden posponer objetivos, hacer un parón determinado en su actividad o reorientar sus miras profesionales pero nunca faltará trabajar duro en esa ecuación transicional. Ahora mismo me encuentro en esa vorágine introspectiva analizando todo a mi alrededor y dentro de mi vida, cuestionándome muchas cosas en Distrito Uve. El tiempo es el mejor aliado para sopesar, y solo el paso del mismo permitirá responder con criterio pero tengo claro que conseguir las cosas por mí misma ha vertebrado este largo recorrido que pudo haber sido más corto con atajos y que nunca cogí.

Dime qué contactos tienes y te diré tu valor, ¿realidad?

Viendo cómo está el panorama hay una pregunta rondando de continuo por mi cabeza: «¿valgo según los contactos que tenga?»… Tal vez en momentos determinados es un plus, y a la vista está la gente que viene y va según dónde estés y con quién, pero lo que vales al final lo dictamina tu trabajo y cómo lo desempeñes. Esto lo he aprendido en medio de una crisis profesional muy importante en 2020 que se extendió hasta este mismo 2022. A veces me ha podido el pesimismo por las experiencias encontradas, pero trabajar duro me ha permitido continuar luchando, esto y amar lo que hago.

Solo queda mantener viva la llama de esa pasión que te haga darlo todo para, al menos, que no te quede la duda de qué pudo pasar si lo hubieras intentado. Haz lo que sientas, a pesar de no contar con enchufes y saber que lo tienes jodido para llegar lejos: la pasión es un motor que no todo el mundo tiene, y es lo que te ayudará a seguir adelante de un modo u otro.

Trabajar duro a veces no es suficiente, pero no dejes de hacerlo por amor propio, y porque si eres de ese porcentaje que logra las cosas sin enchufes podrás decir con orgullo que nadie te regaló nada, aunque tardes mucho más en llegar a donde quieres. Y si no llegas lo intentaste, que no es poco en la era de la queja desde el sofá.

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