Cualquier tiempo pasado nunca fue mejor

Cualquier tiempo pasado nunca fue mejor

El tiempo pasado está repleto de recuerdos, y bajo esa nostalgia profunda suele moverse la frase «nuestros tiempos sí que eran buenos», pero no, no lo eran tanto como crees.

Efectivamente echar la vista atrás lleva consigo un halo de añoranza por aquellos momentos buenos que siempre hubo, pero no deben empañar la realidad del presente que también los tiene.

Así que empuño el discurso con fuerza defendiendo que cualquier tiempo pasado nunca fue mejor que lo que estamos viviendo y está por venir, si ahora estás viviendo como sientes, quieres y puedes.

BSO para leer «Cualquier tiempo pasado nunca fue mejor»

«Doot Doot» de Freur. Descubrí recientemente esta banda de los 80 (UK), y con ella reflexioné bastante sobre las cosas que nos hemos perdido cuando nuestro pasado era presente.

No había nacido cuando esta banda estaba en activo, pero me han ayudado a dar forma a este fideo de opinión despertando recuerdos de mi propio pasado y también para realizar ejercicio analítico de mi presente.

Aportan mucha fuerza al mensaje de este artículo, así que no olvides dar al play ahora y leer el contenido con música de fondo, o bien leer y luego disfrutar de la canción pero no te vayas sin escuchar la pieza:

El presente no permite observar con perspectiva

Esta es una de las premisas que impide apreciar lo que estamos viviendo con visión análitica, ya que nos mueve más el sentimiento que la razón, pero aun así sabes si tu presente es bueno echando la vista atrás y pensando si volverías a algún punto anterior de tu vida o no. Si te vas es que algo no hiciste por las circunstancias que fueran, pero te quedó pendiente. Este texto va de reforzarte que aún puedes cambiar tu presente para no querer volver atrás en tu futuro.

Si nuestra actualidad no nos gusta la opinión será negativa encontrándonos en un punto muerto donde hay debilidad emocional, y es aquí cuando se hace fuerte el pasado para colarse con fuerza entre esas rendijas grandes que muestran las emociones oscuras ante el presente.

Desde luego el paso del tiempo distorsiona y va tiñendo de nostalgia lo que no volverá. Esa idealización empapa absolutamente todo nuestro pasado, donde lo malo acabamos omitiéndolo para centrar la atención sobre lo que era bueno, y así se ha trastocado la realidad vivida del tiempo pasado que nunca fue tan bueno como lo recordamos.

En el tiempo pasado aprendimos, sufrimos y crecimos pero éramos diferentes

Efectivamente somos el conjunto de experiencias vitales que han conformado nuestro pasado, y quienes somos ahora poco tiene que ver con quienes éramos entonces. Guardamos esencia, pero el aprendizaje nos ha aportado experiencias y ya no somos lienzos en blanco.

Nos ha permitido saber qué queremos, o al menos lo que no queremos sí está muy claro; estamos más definid@s y asentad@s a muchos niveles, y eso me lleva a la siguiente reflexión que digo siempre a mis amistades y familia cuando se lanza la pregunta de si volveríamos a nuestra adolescencia:

No, no volvería atrás en el tiempo si pudiera porque no era quien soy, y puedo responderlo con emoción y sinceridad absoluta porque estoy tan a gusto en mi presente que no añoro el tiempo pasado. Ha sido duro el trayecto hasta llegar a vivir como quiero, siento y puedo, así que no, no quiero volver a pasar por todo el trabajo personal, emocional y profesional que he necesitado para estar en este punto actual.

Realmente en el ejercicio retrospectivo siempre acabo en el mismo punto final y de partida a la vez: vive el presente con intensidad, apreciando cada momento y procurando vivir como sientes, quieres y puedes acorde a tus posibilidades para contarlo en el futuro con orgullo por lo vivido. Solo el tiempo pasado fue mejor si lo miras con nostalgia desenfocada por lo que crees que pudo ser y no fue.

Sal de esa idealización del pasado, cierra los ojos y piensa en quién eres ahora: seguro que encuentras varios puntos hermosos de evolución. Aférrate a ellos y solo echa la vista atrás para esbozar sonrisa, pero vuelve la vista al frente porque el ahora está por escribirse y tú tienes el libro abierto para contarlo como quieras, sientas y puedas.

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