El bienquedismo, la auténtica pandemia del siglo XXI

El bienquedismo, la auténtica pandemia del siglo XXI

El bienquedismo hay que combatirlo. Está por todas partes y genera nudos difíciles de desatar, convirtiéndose en situaciones controvertidas evitables.

He sido siempre fiel defensora de decir las cosas claras, y obviamente estamos en una sociedad en la que parece importar más cómo digas las cosas que cómo las hagas…

Ya he abordado temas relacionados con comportamientos observados en artículos como El océano profesional: ¿qué eres, tiburón o pez? o «Soy una buena persona»: ¿realmente lo eres?.

La BSO para leer «El bienquedismo, la auténtica pandemia del siglo XXI»

«A Beautiful Lie» de Thirty Seconds to Mars porque una mentira adornada puede con una fea verdad, y es aplicable a cualquier situación.

Recuerda que puedes dar al play ahora y comenzar la lectura con la música de fondo, o bien leer y ver el vídeo después, verlo antes y acabar leyendo…

En cualquier caso disfruta del contenido del texto y de la música:

En qué consiste el bienquedismo

Básicamente en aplicar la condescendencia emulsionada con la hipocresía y el cinismo, quedando bien aunque estés pensando lo contrario de lo que estás diciendo.

Se trata del mal del siglo XXI, promulgado por las personas que prefieren evitar confrontaciones porque consideran que es mejor estar bien con todo el mundo, en lugar de hacer uso de la valentía y la sinceridad. Así que se van generando nudos que con el paso del tiempo se van apretando y haciendo tan fuertes que cuando los quieres desatar ya es demasiado tarde.

Existen, seguro, multitud de ejemplos en tu día a día -y en el mío-, tanto recibidos como emitidos -la autocrítica siempre está presente en todos los textos de este blog-, por lo que considero crucial que hagamos una reflexión conjunta porque realmente, ¿a dónde nos lleva el bienquedismo?

Situaciones complicadas pudieron evitarse

Por supuesto el no atajar las cosas a tiempo, el no llamarlas por su nombre, el mirar para otro lado, el hecho de no decir lo que se piensa delante y criticar detrás… todo forma parte de los ingredientes que maridan con el bienquedismo.

Así que posiblemente conflictos que hemos vivido y sentido en nuestras propias carnes nacieron en el seno del bienquedismo, por esa frase que odio y que se repite a diario en todas partes: «yo paso de líos».

Sí, está fenomenal pasar de líos hasta que te tocan de lleno porque al final aunque huyas, si hay situaciones dejadas te acabarán alcanzando. Desde luego hay que implicarse y dejar el bienquedismo a un lado, porque con ello tomas las riendas de situaciones complicadas intentando solucionarlas lo antes posible, o se enquistarán bajo el influjo de la hipocresía absoluta gastada en la sociedad en la que vivimos y será una bola que no para de crecer…

¿De dónde viene la actitud del bienquedismo?

Es posible que sea fruto del sistema en el que estamos inmersas/os, ya que las apariencias juegan un papel crucial que en edades adultas influyen incluso en cómo te van a atender en supermercados o en tiendas de ropa -tengo experiencias avalando esto, irán en otro fideo que desgustarás pronto-. Te miran mal o te prejuzgan solo por llevar tatuajes, piercings o ropa poco convencional, pero nadie te dirá nada: solo habrá miradas despectivas y sonrisas forzadas aunque sabes que en esas miradas hay un mensaje totalmente contrario a la sonrisa fingida.

Desde luego quedar bien es una idea inoculada desde la más tierna infancia (ejemplos como forzar a dar besos a personas desconocidas por «educación» o bien obligar a jugar con niñas/os con quienes no hay feeling son ejemplos claros). Y en edades adultas, el bienquedismo es imprescindible para salir airosa/o en cualquier campo sea profesional, personal, familiar… Decir la verdad puede ofender, y aunque tengas razón en el enfoque está castigado si con ello pones en evidencia.

Y, si te mueves en lares en los que tratas con personas de diversa índole, no emplear la condescendencia implica posiblemente perder tratos esenciales o puestos de trabajo. Incluso en empresas el bienquedismo está vestido de lo denominado comúnmente como «peloteo», arma infalible para trepas sin escrúpulos jodiendo y vendiendo a compañeras/os por detrás pero yendo con el compañerismo por delante.

Analizando el plano político hay más ejemplos: mandatarios que someten al pueblo con recortes mientras se suben sueldos y anuncian ayudas que no llegan, o partidos que defienden discursos de odio en mítines pero después condenan delitos de odio en televisiones…

Como conclusión percibo que el bienquedismo es una evolución democratizada de la condescendencia, asumido como rol de supervivencia implantado de manera transversal en el sistema social del siglo XXI.

Qué se puede hacer para combatir esta pandemia

En primer lugar para atajar el bienquedismo es crucial aprender a decir las cosas sinceramente, y buscando no herir: lo que viene siendo realizar una crítica constructiva en lugar de las destructivas que dinamitan, y están en la cara oculta de muchas personas bienquedistas.

Después sería interesante mirarse al espejo y detectar aquellos puntos de dolor que nos impiden avanzar, nublando la capacidad para mantener un discurso sincero. En mi caso, por ejemplo, entono el mea culpa y te hablo de que el rencor es un defecto en el que estoy intentando trabajar porque sin duda desvía siempre del objetivo principal -que es limpiar situaciones-, pero se puede confrontar eficazmente a través del perdón y alejándote de lo que te hace daño abriendo razones sin titubeos. Sigo trabajando en ello.

Finalmente propongo practicar mucho más la valentía, dejando a un lado el «qué dirán» por el qué quiero decir en verdad. Con ello es posible que muchos nudos en potencia no lleguen a atarse, pero lo principal es que a nivel emocional sufriremos mucho menos porque en decir la verdad reside la calma y la tranquilidad personal.

¿Qué piensas del bienquedismo? ¿Qué otros consejos darías para combatirlo? Cuéntame, estoy en Facebook, Twitter, Instagram.

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